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Historia y evolución

El toldo
Los primeros toldos se originaron en Oriente Medio y áfrica, donde las pieles y alfombras tejidas fueron colgados en los postes para crear un oasis portátil. Con sus tiendas y mercados abiertos, las ciudades en crecimiento miraron a los toldos como la solución obvia para mantener a la gente fresca y de añadir atractivo a la propia empresa o en el hogar.
El poeta romano Lucrecio, en el 50 antes de Cristo, dijo: 

"Pues sin duda vemos que muchas cosas arrojan y sueltan, no sólo de lo hondo y de dentro, como antes dijimos, sino también desde fuera el propio color a menudo; y en general hacen eso los toldos amarillos o rosados y los bermejos cuando, estirados en los teatros mayores, repartidos por postes y vigas, ondulan temblorosos: y es que allí ponen debajo color a la concurrencia del graderío y a toda la figuración de padres y madres divinos sobre la escena y hacen que ondulen con sus colores, y cuanto más cerrados en torno están los muros del teatro, tanto más todas estas cosas bañadas por dentro con esas galas sonríen bajo la luz que al día le arrebatan. Por tanto, si desde el exterior de sus cuerpos las telas desprenden tinte, también cada cosa debe desprender delgadas imágenes, ya que una cosa y la otra desde el exterior se dispara. Hay por tanto unas huellas definidas de las formas que, dotadas de tan fina urdimbre, acá y allá van volando sin que puestas aparte una a una se puedan ver".
Lucrecio, La Naturaleza
Un siglo más tarde se construyó el toldo más importante en el mundo antiguo y quizás el de toda la historia, el velarium, un enorme complejo de estructuras de sombra retráctiles que podían desplegarse por encima de las zonas de estar del Coliseo romano. Hecho de telas de lino, estructura de madera, zócalos de hierro y cuerda, el sistema podría sombrear casi en su totalidad la arena y la grada, proporcionando en la mayoría de asientos un poco de sombra en una cegadora tarde. Una dotación de marineros, con su experiencia en la fabricación de velas y aparejos, fueron empleados para construir, mantener y operar el velarium.

Los toldos se hicieron comunes durante la primera mitad del siglo 19. En ese momento consistían en postes de madera o hierro fundido colocados de punta a lo largo de la acera y unidos por una barra transversal delantera. El extremo superior del lienzo se conectaba a la fachada con clavos, ojales y ganchos, o atando el lienzo a una varilla atornillada a la fachada. El otro extremo de la tela se monta sobre o atada a una barra delantera con el borde colgando hacia abajo. Los postes de metal estaban adornados con filigranas y las copas decoradas con puntas de lanza, bolas u otros adornos. En los días nublados o cuando la lluvia amenazaba, la cubierta era a menudo enrollada contra la fachada del edificio. Fotografías de la mitad del siglo 19 a menudo muestran el marco desnudo, lo que sugiere que la cobertura se extendía sólo cuando sea necesario.
A finales del siglo 19 los primeros toldos proyectables se inventaron en los Estados Unidos, alcanzaron rápidamente Europa donde el toldo pasó por la evolución del diseño, en 1889, de la mano de la empresa francesa A. Fabre confeccionaron los primeros toldos de brazo tal como los conocemos hoy. Años más tarde, en 1936 la empresa catalana Estape S.A Canut  y Gracia con una gran visión de futuro, decidió importar estos diseños a España.

Con el paso del tiempo, muchas son las empresas que apostaron y apuestan por el toldo, tanto en diseño, fabricación de nuevos, o reinvención de los antiguos sistemas, adaptándose a las necesidades del mercado. El toldo en los últimos años ha sufrido su mayor evolución, introduciendo nuevos materiales, diseños, métodos de fabricación, etc. pero quizás la llegada de la electrónica es la revolución más significativa, ya que nos proporciona comodidad y seguridad, con la incorporazión de los motores y los diferentes automatismos.
El futuro del toldo aún es incierto, pero las tendencias, la necesidad y la revolución de las energías renovables, hacen que se estudie la inserción de paneles solares flexibles en la lona del toldo, muchas empresas ya apuestan por ello, por lo que no tardaremos en verlos en nuestros hogares.
 
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